lunes, 15 de octubre de 2012

El Cartoonero: Harry and his Family, de “Babsky” (Fierro 71)

Cuando murió Charles Schulz, el creador de Peanuts, el mundo de las tiras cómicas se vio ante el inmenso hueco que dejaba su desaparición física. No necesariamente traducido en un hueco en la página de los chistes de los diarios, ya que el material legado por Schulz era tan inmenso que su publicación podría repetirse indefinidamente. Sin embargo, algunos periódicos norteamericanos como el L.A. Times se plantearon la necesidad de una renovación.

El problema era: ¿Quién tendría el coraje de reemplazar nada menos que al padre de Charlie Brown? (En realidad, miles de dibujantes se ofrecieron para el puesto cuando aún el cadáver de Schulz estaba tibio, lo que habla de la enorme valentía de la comunidad gráfica). La elección recayó en Tim Chadwick, el autor de la tira Bastard!, la ácida serie que publicaba el Chicago Tribune sobre las andanzas de un koala usurero que vivía en una cloaca. Su audaz estilo expresionista ya había captado la atención de la crítica y el público de la costa Este.

Sin embargo, no era Chadwick uno de esos autores aguerridos a quienes me refería más arriba. La sola idea de llenar el espacio dejado por Charles Schulz lo hacía sudar frío y vomitar de nervios. En su biografía, A Hidden Genius, se cuenta que estuvo varias semanas en cama antes de decidir qué rumbo tomar. Imaginaba un ejército de lectores de historieta ahorcándolo por su petulancia, y a un terrorífico Snoopy acribillándolo con una metralleta desde su Sopwith Camel. Finalmente, tuvo una idea brillante: Esconderse bajo la cama, o lo que es el equivalente en los artistas, bajo un alias artístico.

Pero no se trataría de un simple cambio de nombre. Con su característico genio, fabricó todo un “personaje-dibujante”, con otro estilo de dibujo y también narrativo. El recurso era ingenioso: Ya que era un desafío tan grande igualar o superar al legendario Schulz, diseñaría una tira de tan mala calidad que la conmoción embarraría el debate; y las críticas no estarían dirigidas a él, sino a un personaje de su creación.

Para arrancar, su dibujo no sería sólo poco profesional; dibujantes como Mike Judge o el mismo Matt Groening habían logrado éxito en el mainstream con estilos guarros y desprolijos. Crearía un estilo de dibujo malo pero además débil, pobre y sin expresividad alguna. El guión contaría la historia más aburrida y mediocre posible: La vida de Harry, el dueño de una pequeña agencia de marketing, con un buen pasar y a punto de jubilarse. Una horrendamente standard familia tipo, una casa con pileta y un perro completaban el siniestro cuadro. Los chistes –que sólo un loco podría en realidad calificar de tales- giraban alrededor de pagos de tarjetas de crédito, becas universitarias y conversaciones laborales con subgerentes.

Harry and his Family (Chadwick había decidido apelar al efecto “se mataron con el nombre”) causó sensación. Una sensación de indignación y asco, en primer lugar entre los miles de dibujantes que habían aspirado al puesto (agravado por el suicidio de una joven y talentosa dibujante de Atlanta), en segundo lugar entre los lectores que inundaron el diario con sus cartas de reclamo, y en tercer lugar entre los editores del L.A. Times, que al tercer día de publicación le iniciaron juicio a Chadwick por estafa, dolo, daño moral y mala praxis.

Chadwick no se amilanó. Como a los grandes artistas, la reacción adversa también lo alimentaba, y más aún sabiendo que esta reacción era parte de su plan. Su idea original era que, de a poco, “Babsky” (tal el nombre del dibujante ficticio que firmaba la tira) iría experimentando con drogas, leyendo a los grandes clásicos, viajando por el mundo, sufriendo tragedias y otros avatares que modifican la vida de los artistas, y su obra evolucionaría a su par. El estilo se iría haciendo más sofisticado y salvaje, con un toque entre sintético, guarro e hiperrealista (y con algunas influencias de Hugo Pratt, Will Edler y Milt Gross), al tiempo que el bodrio Harry junto con su igualmente bodria familia irían desapareciendo de escena, para ser reemplazados por un conjunto musical de gitanos espaciales cuyo líder era un gorila (los brillantes bocetos de esta historia se han encontrado en su cuaderno personal, y quienes han accedido a él lo describen como una obra fundacional).

Lamentablemente, Chadwick sufrió un ACV y falleció una semana antes de poner en práctica su plan. El gran público jamás supo que Harry and his Family era la semilla de una de las mejores historietas de todos los tiempos. Por otra parte l L.A. Times, por un tema contractual, aún debe republicar una y otra vez (hasta el 2017) la tira de “Babsky”, que ocupa orgullosamente el centro de la contraportada.


El minipóster de fin de año de la audaz tira de Chadwick